El cuerpo en que vivo

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Viernes 12 de febrero. Cuando Dios aprieta ahoga pero bien, aunque hoy estoy de enhorabuena. Al salir de la ducha he vuelto a reparar en mi cuerpo. Es el cuerpo de un treintañero que se tira muchas horas en el escritorio pero que también camina mucho, un cuerpo fuerte pero ablandado por esa lepra sigilosa que es la vida sedentaria. Ahora al menos me veo las uñas de los pies. Antes miraba abajo y si me las veía era porque no me las había cortado. Creo que el progreso es notorio.

Es cierto que a veces quisiera meter una cabeza de caballo en la cama de mi particular diosa elástica, es cierto que hay momentos en que te preguntas si de veras todo esto, tantos esfuerzos y privaciones, merecen la pena. Y la respuesta es sí. Merece la pena ver cómo tu tripa mengua, aunque la piel se te quede como el abdomen de ET. He perdido mucho volumen y mis tetas ya no parecen dos conos de arroz, incluso podría decirse que se me está quedando torso de David de Miguel Ángel. Ehmmm, bueno, no. Pero en cualquier caso un torso que se pueda presentar a las visitas que no estén recién comidas.

Peso 76.4, 700 gramos menos que la semana pasada, que hubo resbalón y me vine abajo como una picha recién eyaculada, con perdón de jóvenes y misioneros. Pero el derrumbe anímico me duró poco; luego me cogí de las solapas, me zarandeé y volví a lo que sé que me funciona. A mí ya me ha quedado claro que lo del gordo feliz es una patraña, que es sólo un cuento que nos contamos a nosotros mismos, porque si de un chasquido de dedos pudiéramos ser delgados ninguno de nosotros dudaría. Así que sí, sed felices, pero mientras trabajáis por lo que queréis. ¿Estamos? ; )

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13 pensamientos en “El cuerpo en que vivo

  1. Pili

    Me alegro de que cada vez te veas más tíogüeno, de nuevo estás en 76 y pronto lo vas a dejar atrás. ¡¡Felicidades!!
    Lo de la cabeza de caballo en la cama de la “Rambo” (si me permites el apodo, porque para ti será una diosa pero si se me pusiera por delante a mí… bueno, seguramente la ignoraría y no le haría ni p. caso) me ha hecho reír tela.
    Si dando un chasquido de dedos pudiese ser delgada, sin llegar a flaca, no lo dudaría un momento, ni un segundo. También me gustaría ser 10 cm más alta o tener la claridad mental de hace 10 años… al menos lo de ser delgada se puede arreglar, en eso tenemos suerte.
    Nos leemos, sigue así.

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    1. Un gordo cualquiera Autor de la entrada

      Como mucho me considero fofisano, lo de tío bueno ya son palabras mayores XDDD …pero gracias por el cumplido 😉 La Rambo tampoco le viene mal como apodo, aunque el que no siente las piernas soy yo, así que más bien sería la coronel Truman, ¡juas!

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  2. Daniela "La Luchadora"

    Me parece re bien que continues esforzándote por llegar a un peso saludable. Lo lograras, se paciente y persiste. Vamos que se puede!
    Sobre el tema del “gordito feliz”, es lo mismo que decir que “consigue adelgazar y serás feliz ” (mensaje subliminal: “delgado feliz”, osea pierde peso y todos tus problemas se resuelven). Ambos son mentiras. La felicidad es una actitud ante la vida, no lo define un número en la báscula ni un adjetivo sobre tu cuerpo. Hay gente delgada que es muy amargada como también habrá personas con sobrepeso que lo sean, y también hay gente que es tremendamente feliz con el peso que tenga. En fin, sé que no soy el mejor ejemplo de autoestima, pero creo que allí radica el problema con el peso.
    Cuidate.
    Y sonrie. 🙂
    Saludos.

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    1. Un gordo cualquiera Autor de la entrada

      Comparto totalmente tu reflexión, una talla no debiera determinar cómo nos sentimos. Yo me refería a los gorditos que alardean de serlo, muchas veces sin venir a cuento. Eso no me parece tener normalizada tu talla. Más naturalidad, señores.

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  3. Kaonnibal

    Lo de ser gordito feliz estoy contigo. Te intentan meter en la cabeza que debes de estar feliz con tu cuerpo seas como seas… curiosidades de la vida, siempre lo dicen estrellitas de cine o de la música que o se han operado o tienen una dieta súper estricta determinada por un entrenador personal. Así que sí, yo también apretaría el botón o me tomaría la píldora x para, más que estar delgada, estar sana, por fin. Me alegro de tu logro de esta semana. A seguir así!!! Un beso.

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    1. Un gordo cualquiera Autor de la entrada

      Totalmente acertadas vuestras palabras para este post, las comparto en su totalidad. Veo que somos conscientes de las contradicciones que nos tratan de vender… y ahí radica nuestra fuerza. Pero bueno, es que yo sólo tengo lectores inteligentes 😀 Por cierto, ¡bienvenida de nuevo! Se te ha echado mucho de menos por aquí. No tardes tanto la próxima vez. ¡Un besote! :****

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