El camino equivocado

collaborne

Sábado 5 de noviembre. Hay un error de concepto. Lo llaman desafíos cuando no son más que sandeces. Aunque muy peligrosas, eso sí. No es una competición para medir el talento. Basta con tener acceso a Internet y competir para ver quién consigue estar más delgado antes de pasar por el hospital o por el cementerio. En este blog ya he hablado del bellybuttonchallenge, la foliorexia, el thigh gap y el bikinibridge, `tontorretos´ a los que ahora se suma el collarbone challenge o reto de la clavícula, que consiste en sostener cuantas monedas puedas en esta parte del cuerpo como muestra de delgadez… y estupidez suprema.

El culto al cuerpo, la obsesión por la imagen o los desórdenes alimentarios están detrás de estas prácticas cuyo respaldo insensato se mide a través de los “me gusta” aprobatorios en Facebook o en los corazoncitos positivos en Instagram; una búsqueda de aceptación que puede ser letal o, como poco, desembocar en patologías como la bulimia y la anorexia. Existe una epidemia de jóvenes (y no tan jóvenes) con una visión tan distorsionada de su propio cuerpo que ya parecen haber olvidado que los motivos reales de todo eso que les pasa tienen que ver con su autoestima y a cómo han construido de manera reactiva su personalidad para calmar un dolor interno.

Así es como se alimenta la mentalidad de loser y su enorme capacidad adictiva. Y sé de lo que hablo. Porque así es como yo llegué a un sitio que no me gustaba y que prometí dejar atrás. Y es por eso que llevo perdidos 18 kilos (de 88.4 a 70.4) y estoy a tan sólo cinco y pico de cruzar la meta. Porque lo más gordo que tengo -y no os vengáis arriba, golosos- es el corazón. Con mucha diferencia.

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13 pensamientos en “El camino equivocado

  1. YinJaneth

    Nuestro cuerpo se ha convertido en un ídolo andante que se alimenta de cada aprobación a nuestra existencia, cómo si fueras solo cuando somos observados y validados bajo conceptos inventados de perfección. Es triste y algo muy simple de creer 😦

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  2. María

    Impresionante entrada, certera, sensible y auténtica. Felicidades por los 18 kilos y por todo.
    No sé si recordáis que empecé en Pronokal, desesperada perdida por no ser capaz EN TRES AÑOS de perder 3 kilos que se convirtieron en 8 y me estaban amargando la existencia (soy muy pequeñita, 1.53 y 8 kilos es mucho para mí). Bueno, pues reporto que he perdido 4 y bien, sin hambre (cetosis, yah tuh sabeh) y tranquila, y además los productos tan güenos. El bolsillo un poco tocao, eso sí jaja.

    Estoy ya en fase 2 (como cosas de persona humana al mediodía, verde y plancha) y me quedan 4 kilitos más. Me veo ya requetemona así, con 4 menos ya el despiporre. Un beso!!!!

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    1. Un gordo cualquiera Autor de la entrada

      Gracias por tus palabras, María. No sabes qué gozada cuando algo de lo que aquí escribo os “llega” de alguna manera. Para mí no cabe mayor satisfacción como autor de este blog, así que mi gratitud… y también mi enhorabuena por tus kilos perdidos. A seguir en la línea, pero siempre con cabeza, ya sabes 😉

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  3. Anónimo

    Chicos, yo también llevo unos dias metida en el pozo y sin ver ni la casilla de salida. Uf, qué ganas de comer cosas dulces tengo!! Bajé algo más de 1 kg y ya lo he recuperado. Patinazo y parriba!

    Nos vemos

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    1. Anónimo

      El anónimo de antes es la cabra Pilar.

      También quiero decir que me ha gustado mucho tu entrada, que nuestra relación con la comida tiene que ver con nuestra autoestima, nuestro estado de ánimo y en ocasiones, con el estrés. Ciertamente, la sociedad impone unos cánones que no todos podemos ni queremos cumplir. Yo no quiero ser superwoman, no me da la gana, intentarlo casi me causó una depresión. Aún no he aprendido a gestionar mi estrés, me calmo con comida en muchas ocasiones, por suerte me gusta más la comida que el tabaco, las drogas o el alcohol. Me dijeron que debo hacer actividades que me gusten realmente mucho y siempre me olvido de mí, todos los demás van primero.

      Cosas de hacerse mayor, ya os llegará…

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      1. Un gordo cualquiera Autor de la entrada

        Ay, Pilaruca, con lo que tú vales. Yo sé que esto lo vamos a sacar adelante cueste lo que cueste, que aquí nadie puso límites de tiempo. Cada cual a su ritmo y con las caídas y tropezones que hagan falta pero sin perder nunca de vista el objetivo. Sé lo mucho que cuesta poner tantas cosas en equilibrio, lo difícil que es compaginar el reto del peso con la vida real de trabajos, parejas y obligaciones. No vivimos sólo para perder peso, y eso, entre otras cosas, lo pone todo mucho más difícil

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      2. Calú Carz

        Calma…respira, no te preocupes demasiado. Tu eres primero en el timonón de tu vida, nonhay otra. ¿Còmo crees que se ve un coche sin motor? Cuidas lo demas, y tu que eres el motor no te cuidas… tu vales y por ello debes cuidarte. Animo! Un abrazo

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